martes, 16 de enero de 2018

Las dudas que surgen en toda aventura bilingüe


Todos los que educamos bilingüe en casa sin ser nativos sabemos que es una experiencia muy gratificante, especialmente cuando se empiezan a ver resultados, pero que también tiene sus momentos duros, en los que surgen las dudas y podemos llegar a plantearnos si esta decisión ha sido la correcta o no. 

Hoy quiero hablar de esos momentos de dudas a través de testimonios que he recopilado de padres que educan bilingüe. 

Creo que es importante compartirlos para que veáis que es algo normal tener dudas. Hay días en los que estamos más cansados, en los que todo parece que nos sale mal, días en los que un comentario desafortunado de alguien nos afecta más de la cuenta, días en los que algo nos hace pensar: ¿estaremos haciendo bien? ¿Hemos tomado la decisión correcta? 

A mí en esos momentos me ha ayudado mucho contar con el apoyo de otros padres en mi misma situación, porque ellos entienden tus logros, pero también tus dudas. Y por eso quiero compartir este post hoy con vosotros. Para que si tenéis dudas, veáis que es algo normal y habitual porque, al fin y al cabo, ¿quién no tiene dudas en algún momento sobre si están educando a sus hijos de mejor manera posible? 

Es un post un poco largo, pero no he querido recortarlo demasiado porque creo que a todos los que estamos inmersos en esta crianza bilingüe nos aportan mucho las opiniones de otros padres en nuestra misma situación. 




Yolanda tiene un niño de 2 años al que le habla en inglés prácticamente desde que nació. Ella trabaja y el tiempo de exposición no es tan elevado como le gustaría. Además pasa mucho tiempo con los abuelos, que no hablan inglés. Tiene dos hermanos mayores con los que pasa una semana de cada dos y que tampoco hablan inglés. Esto evidentemente dificulta un poco la inmersión lingüística en el hogar, aunque ésta se ve complementada con la asistencia a una nursery con profesores nativos. El niño entiende muchísimo inglés en cuanto a vocabulario y frases sencillas. Comenzó hablando más inglés, ahora ya habla más español, y sabe a quién dirigirse en cada idioma. 
 “Fue al empezar hace un mes en la nursery cuando me surgieron las dudas, porque me dio la sensación de que mi hijo era un poco menos maduro que el resto de niños de la clase, a los que sus padres les hablan en español. Los primeros días, ellas les contaron a sus hijos a donde iban a ir y ellos lo aceptaron muy bien. Yo hice lo mismo con el mío pero en inglés, pero no sé si me entendió. No se quería separar de mí y cuando lo llevaba era un drama. Me surgieron muchas dudas porque vi que no tenía una buena comunicación con él; que por hacerle bilingüe igual no le estaba dejando madurar o estaba desconectando con mi hijo… algo extraño. Finalmente el niño se ha adaptado y ahora va encantado; sin embargo, el otro niño es ahora cuando llora y mi hijo le consuela. A ratos también pienso si estoy haciendo bien en relación a lo siguiente: - Yo le transmito unas emociones en inglés, pero supongo que no serán tan naturales como las que le podría transmitir en español. - A nivel de vocabulario y de expresión, estos nunca van a ser tan amplios como si yo fuera nativa o si le hablara en español. - No sé qué pasará cuando sea mayor y el nivel de la conversación sea más alto. Lo que pasa es que todas esas dudas me dan más fuerza para seguir aprendiendo, veo que me tengo que poner las pilas para prepararme y adelantarme. También me han servido para darme cuenta de que le tengo que hablar muchísimo más de lo que le hablo“ 

Victoria es madre de un peque de 22 meses y le habla en inglés desde que estaba en su vientre. Hace algunos meses se cuestionó si lo estaba haciendo bien o no. 
 “Eran inevitables las comparaciones con niños monolingües, que tenían más fluidez al hablar y decían más palabras en comparación con mi hijo. A pesar de que me lo cuestioné, nunca deje de hablarle en inglés, ya que estoy/estamos muy habituados al idioma, y cada día aprendemos una palabra nueva. Estos meses he visto mucha mejoría, está ampliando su vocabulario y eso me alegra. En la escuela la profesora me ha dicho que obedece perfectamente a las órdenes en español, y que no hay ninguna diferencia en compresión con el resto, así que ya estoy más tranquila. Espero seguir en este camino, y no volver a dudas de si lo estamos haciendo bien.”

Raquel es madre de 2 peques de 4 y 1 año. Ella no usa el método OPOL (one parent, one language), sino el de ml@h (minority language at home). Nunca se ha planteado en serio dejar el bilingüismo, pero si ha tenido dudas en determinados momentos. 
“Hay días en los que pienso en lo fácil y cómodo que sería hablar con mis hijos en español. Sí que me ha preocupado muchísimas veces su evolución lingüística por el hecho de hablar dos idiomas y he analizado esto más que los padres de niños monolingües. Más aún al tratarse de una lengua no materna. Ha habido días en los que, cansada, me he preguntado quién me manda a mí meterme en este lío del bilingüismo que me supone tantos quebraderos de cabeza, por no mencionar la inversión económica. Odio trabarme cuando intento decirle algo a mis hijos o saber que lo he dicho mal o no he dicho exactamente lo que quería. Me pregunto si llegará un momento, cuando sean adolescentes, en el que tengamos que cambiar al español para conversaciones más serias e importantes. Pero luego pienso todo lo que me ha aportado a mí el inglés a nivel personal y en todo lo que les puede aportar a ellos de mayores y lo que les ha aportado ya: lo gratificante que fue para mi hija mayor el viaje a Inglaterra de este verano y lo perfectamente integrada que estaba, algo impensable de haber hablado sólo español; la gente que ha conocido gracias a esta aventura y la suerte que tiene de poder integrarse en dos mundos y conocer ambos. Y entonces tengo claro que hay que sacar esto adelante.” 

Mamen es madre de una peque de 16 meses. Su hija ya entiende órdenes, señala, y empieza a manifestar la intención de hablar. 
 “Cuando hablo del progreso con mi marido, sí que me pregunto si no le hubiera hablado en inglés si se comportaría de la misma forma, si tendríamos otras rutinas diferentes… Hay amigas que no entienden que haga esto y a mi madre no le parece ni bien ni mal; a veces estos comentarios te desaniman un poco. Aunque también hay gente que me dice “qué regalo le estás haciendo a tu hija, ojalá lo hubieran hecho conmigo”. Lo importante es seguir adelante con esta aventura y disfrutarla. Ver cómo aprende y todo lo que hemos conseguido es una sensación única. Saber que hay más gente haciendo esto es de gran ayuda” 

A Pilar este post le llega en pleno momento de dudas. Tiene un hijo de 19 meses al que cría bilingüe. 
“Bajo mi experiencia se tienen muchas dudas sobre si estamos haciendo algo bueno para nuestros hijos sobre todo hasta que empiezan a hablar. El mío, además, no es que vaya con retraso, pero hay niños de su edad que sus madres me dicen que ya dicen más palabras. Yo creo que son diferencias individuales y que no es por hablarle en inglés, pero siempre tienes pequeñas dudas. Aunque tengo claro que voy a continuar hablándole yo en inglés y su padre en español, muchas veces me planteo si no será un capricho mío y si estoy empezando en hacer algo antinatural. Pero a la vez pienso que es un regalo que le hago a mi hijo para su futuro y que además a mí me motiva mucho. Alguna vez sí que me he relajado y no le he hablado al.100% en inglés, y precisamente ha sido en esos momentos en los que estoy mentalmente más cansada. Las RRSS e internet me parecen fundamentales para estar rodeados de gente que hace lo mismo y apoyarnos, darnos ideas, contarnos las experiencias,… Tengo un familiar muy cercano que a veces me plantea las dudas que tiene sobre lo que estoy haciendo y tengo la sensación de que piensa que quizás esté perjudicando a mi hijo de alguna forma... Cuando hablamos, después analizo de nuevo la forma en la que le hablamos a mí hijo y en vez de venirme abajo y pensar en dejarlo acabo con la misma conclusión siempre: estoy haciendo lo correcto en mi familia y según la forma de pensar de mi marido y mía. Además, cuando yo veo como hablan otras mamás en su lengua nativa a mis hijos, veo que yo le hablo de la misma manera y no me siento diferente. Sólo por mi acento que no es súper inglés y porque a veces no sé cómo se dice algo y rápidamente busco alternativas. Así que dejarlo no me lo he planteado. Momentos de dudas e incertidumbre e inseguridad, bastantes. A la vez que momentos fabulosos, ¡ya sabes! Me anima mucho ver esa evolución porque la comprensión es muy buena en los dos idiomas y, mientras tanto, esperamos el.despertar de la.expresión, que como te digo, es donde más dudas me entran.” 


Alicia tiene dos peques de 3 años y medio y un año y medio a las que educa de forma bilingüe.
“Lo que es abandonar, en serio en serio, tampoco me lo he planteado nunca, pero si ha habido lógicamente momentos de flaqueza.Me preocupa que según se vayan haciendo mayores me cueste más expresar pensamientos más elaborados, que pueda cometer faltas más graves al ser más complejo el discurso….
Me fastidia que haya vocabulario que siempre nos falta, lo que hace que tengamos que esforzarnos un poco más, buscando una explicación cuando no nos acordamos de una palabra, luego buscando la palabra, y luego recordando cuando usarla. Estudiar sin descanso, vamos.
Ha habido un momento agridulce hace unos días cuando estábamos en una actividad con padres internacionales y alguna otra madre española que educa bilingüe. Tuve ese momento en el que sientes que lo estás diciendo todo mal. Me preocupaba que pudiera estar dando la sensación hacia mis hijas de que lo que estaba diciendo estaba mal dicho, y que por lo tanto estaba dándoles mal ejemplo. En estas situaciones en las que estas rodeada de extranjeros, seguramente ellos no te juzguen, pero yo que soy muy autocrítica, no puedo evitar pensar: madre mía, seguro que estoy diciendo esto mal, qué van a pensar, que estoy diciendo las cosas al revés de cómo son…Tengo que reconocer que por parte de mi entorno cercano siempre me han animado y muchas veces tengo yo más inseguridades que todos los demás.”

Espero que este post os resulte útil a todos aquellos que educáis bilingüe y a veces os sentís un poco inseguros, sobrepasados, o desanimados después de un día largo y cansado. Aquí podeis comprobar que es normal, son fases por las que todos pasamos, pero que no deben desanimarnos ni hacernos desistir, porque realmente este es un proyecto familiar muy bonito y que merece la pena!


He querido publicar este post ahora, a principios de año para, cómo propósito de año nuevo, plantearnos el siguiente: SI VAS A TIRAR LA TOALLA, ¡QUE SEA EN LA PLAYA!

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