martes, 17 de diciembre de 2019

Papá nos cuenta...

El post de esta semana es un post muy especial... después de cinco años de aventura bilingüe, y después de casi cinco años de blog, hoy tenemos con nosotros al padre de los peques, evaluando estos últimos cinco años de paternidad y crianza bilingüe. Y con este post despedimos el 2019 y aprovecho para desearos unas Felices Fiestas. Nosotros nos tomaremos un descanso y estaremos un poco desaparecidos por aquí hasta después de las fiestas, que aprovecharemos para disfrutar de la family!




¡Os dejo con él!

A muchos nos habrá pasado que después de descender por un tobogán acuático, cuando llegas al agua, no sabes realmente si estás cabeza abajo o arriba, y tardas un rato en conseguir orientarte.
Cuando nace tu primer primer hijo, creo que sucede lo mismo. Tardas un buen rato en saber en que posición has quedado respecto al mundo. No porque sucedan cosas fuera lo común, que no hayan sucedido antes. Simplemente porque te encuentras que todo el orden conocido de las cosas ha cambiado.

Y de repente te pasas el día preguntándote si lo que has hecho está bien, o si lo que vas a hacer lo estás sabiendo enfocar (en mi caso debo confesar que no tengo ni idea como se podrían criar niños antes de Google).

Así que cuando la madre de los peques me planteó si creía que sería buena idea educar al mayor en inglés, creo que ni reflexioné en ello. El niño todavía no hablaba y dado que teníamos diversos problemas más acuciantes, no me pareció lo más urgente. Debo reconocer que no me parecía mal, teniendo claro que aprender diversos idiomas desde niño es un regalo de valor incalculable. Cualquiera que haya tenido la suerte de tener dos idiomas maternos lo puede confirmar. Pero si he de ser sincero, creo que apenas me paré a pensar en esa propuesta.

Así que cuando empezó a hablarle en inglés, y dado que yo le hablaba en gallego, el asunto fue bastante natural. Sí debo confesar que en varios momentos tuve dudas. Conocía también casos de niños con problemas en su desarrollo lingüístico y como todo lo que ha de venir en los niños, el miedo es un motor muy poderoso que en muchos casos te recomienda no arriesgarte.

Pero la verdad, según pasaba el tiempo, el niño se soltaba a hablar de una forma bastante ágil, con bastante destreza, y eso hizo que dejáramos de preocuparnos.

Con 2 años conocía muchas palabras en inglés y las utilizaba. Aun así era complicado evaluar si realmente estaba funcionando, si diferenciaba los idiomas, o si simplemente utilizaba palabras en uno u otro al azar según lo que le resultara más cómodo u obvio.

Pero el verano antes de cumplir 3 años trajimos, como el anterior, una au pair, y en ese momento sucedió lo extraordinario. No fue sólo que pudiese hablar en inglés, sino que era capaz de desarrollar diálogos. Quizás no al mismo nivel que en castellano, pero bastante similar. Simplemente, hasta ese momento no lo había necesitado y no lo había utilizado de la misma forma.

Y fue realmente impactante. Cambiaba de un idioma a otros como si fuese sólo cuestión de pulsar un interruptor mental. Debo reconocer que fue uno de los días más sorprendentes de mi vida, y que me sentí realmente orgulloso de él y de los esfuerzos de su madre.

A partir de ese momento, evoluciona en paralelo en ambos idiomas de forma bastante natural. En castellano tiene bastante más riqueza de vocabulario, pero parece lógico ya que su exposición al idioma es mucho más extensa y continua. Pero al mismo tiempo en inglés puede sostener conversaciones con nativos durante todo el tiempo que quiera, incluso horas, a un nivel bastante alto.
Así, unos años después, cuando él ya cumple 5, lo extraordinario ya es ordinario (con 3 niños en casa, no será por falta de práctica). También el idioma. El mayor habla inglés cuando quiere o cuando lo necesita. El mediano lo entiende perfectamente, ya dice algunas palabras y, sabemos que un día, cuando lo necesite, lo hablará. Y el pequeño aún tiene 6 meses. Seguramente está al acecho.

Pero ya a nadie de nuestro entorno le sorprende. Se ha constituido en cotidiano...e incluso me parecía algo extraño escribir este post sobre algo que es tan rutinario en nuestra casa como puede ser lavar las manos antes de comer (e incluso más sencillo que conseguir eso con los niños).

¿Y qué ha cambiado? Curiosamente, todos aquellos que se oponían, o que no les gustaba para nada lo que ellos llamaban experimento (en algunos casos los esfuerzos para convencernos de no continuar eran bastante intensos), ahora explican orgullosos como el niño habla inglés, a un nivel que sonrojaría a la mayoría de los teóricos cv´s con inglés intermedio-alto.

Y posiblemente este sea el mayor germen de dudas en un proyecto como este, porque la relación entre los niños y los padres fluye de manera absolutamente natural, es un ecosistema en el que el idioma no establece ningún tipo de condicionante a ningún nivel, pero fuera de este núcleo, y siendo un rasgo educativo imposible de ocultar ya que lo tienes que desarrollar a todas horas y en todos los lugares (no es como si al niño le enseñas ballet, piano o ajedrez, que no se evidencia de ninguna forma en el día a día), todo el entorno lo juzgará con un sorprendente bagaje pedagógico, en ocasiones incluso con una dureza absolutamente desproporcionada. Posiblemente este sea el factor más complejo de manejar, sobre todo para la persona que lleva el papel de angloparlante...

¿e galego? La verdad es que apenas...pues he descubierto que el no lo habla, pero sí todos sus peluches, cuando jugamos a crear historias con ellos. Y sé que los peluches acabarán enseñándoselo 😊

4 comentarios:

  1. Bonito testimonio de trabajo, entrega y dedicación de crianza de tres niños con tres idiomas, todo un logro. Mi enhorabuena y gracias por motivar y animar con este ejemplo a los demás. La lectura una gran compañera de ayuda en este camino. Educar en idiomas, también creo que es todo un logro mental de desarrollo, para abrirnos a un mundo más abierto, clutural y global y aprender a apreciar la riqueza de los lenguajes y sus gentes desde el más global al más pequeño.

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  2. Qué post más especial! Me he emocionado, os lo aseguro. 1 beso enorme, enhorabuena por vuestros logros y por tener una familia tan bonita y sencilla. Que os sepa a Gloria el descanso!!! Merecido lo tenéis ♥️

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